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sábado, 16 de abril de 2016

Los monopolios en las telecomunicaciones



Por Miguel Ángel Lara Sánchez


Las ramas de las telecomunicaciones y la informática  son uno de los sectores  más jugosos de la economía de un país. En México,  se estima que su valor global de mercado alcanzará los 60 mil millones de dólares para fines de 2015, y dentro de él, las telecomunicaciones alcanzarán a cerrar el año con un valor aproximado de 35 mil millones de dólares.[1] Dicho concepto, el valor de mercado, en este caso es el valor estimado del conjunto de las empresas que conforman estas ramas: sus bienes totales, incluyendo sus trabajadores; su posición competitiva, así como un estimado de los ingresos y ganancias que generan.
Este es, por consiguiente, un pastel muy codiciado por los dueños del capital, pues además tiene la característica de producir un alto margen de ganancias comparado con otros sectores de la industria y de los servicios. Los datos que proporciona el Instituto Federal de Telecomunicaciones para fines de 2014 dejan ver que la radiodifusión y las telecomunicaciones en nuestro país estarán monopolizadas esencialmente por 4 grandes empresas.
En su 4º Informe Estadístico de 2014, que engloba las actividades del sector durante todo el año anterior, se indica que el sector de telecomunicaciones alcanzó una producción de 299 mil millones de pesos en tanto que el de radiodifusión tuvo ingresos por 28 mil millones de pesos. Ambos sumaron 327 mil millones de pesos.[2] El primero representa el 91.4% del total, mientras que el segundo representa el 8.6% (Ver Gráfica 1).
Estos datos nos permiten comprender la razón por la cual la competencia entre los capitales es tan aguda en este sector, pues el sector representa el 3.2% de la producción total de la economía nacional, y particularmente nos revela  el comportamiento de la familia Azcárraga. Son dominantes en un subsector que produce una riqueza ínfima comparado con el otro, el de telecomunicaciones, que es nueve veces más grande que la televisión. De ahí la voracidad de esta familia  por extender sus tentáculos justo en el otro sector, el más jugoso en ganancias.

El subsector de telecomu-nicaciones comprende distintos mercados, de los cuales nos detendremos a ver el control monopólico que mantienen a su inte-rior en los más importantes.

Telefonía fija.
Como se puede observar de la Gráfica 2, según el IFT, tres son las empresas que monopolizan la telefonía fija: Telmex/Telnor con el 65.1%, Televisa con el 15.6% y Telefónica con el 7%, que en total concentran el 87.7%.
Asimismo, podemos ver que Televisa se ha valido de la creación de distintas empresas para ir ganando mercado. Ellas son Bestphone, TVI, Cablecom, Cablemas e Izzi, la de última creación (Gráfica 2).

Mercado de Banda Ancha Fija
En Banda Ancha Fija Telmex concentra el 65.3%, Televisa el 17.2 y Megacable el 9.4%, que en conjunto poseen el 91.9% del total de este mercado.

Telefonía móvil
 Este es el mercado de mayor rentabilidad y peso en el sector de telecomunicaciones. Lo controlan: Telcel, con 66.91% del total de suscriptores, Telefónica con el 21% y ATT, que al comprar y fusionar a Iusacell y Nextel, posee el 11.94% de usuarios (Gráfica 3).

Banda ancha móvil
En este mercado Telcel tiene el 74.35% de los suscriptores, mientras que Telefónica cuenta con el 15.46%. Con la fusión de las empresas, ATT de inmediato se posiciona como el tercer monopolio en importancia, al concentrar el 10.15% de los usuarios.
La telefonía móvil más la Banda Ancha móvil han sido los sectores más rentables, pues en torno a ellos fluye el caudal de datos que circula por Internet. Y justo es en estos mercados que se ha producido la mayor de las concentraciones de capital, pues 45 proveedores de Internet han sucumbido al ser absorbidos por los distintos grupos de telecomunicaciones (Martínez, 2015).

Televisión de paga
Nuevamente, con la misma política de diversificación de sus empresas, Televisa concentra el 59.6% del mercado de televisión de paga. Para este control monopólico, Sky, Cablemas, Izzi, Cablecom yTVI hacen lo suyo, a lo que habrá que contar con el poderío de esta empresa en la televisión comercial, apenas seguido de lejos por la empresa de Salinas Pliego. Dish concentra el 15.6% y Megacable, de la familia sonorense Bours, con el 15% del mercado (Gráfica 4).


Por lo tanto, la información que proporciona el IFT nos permite concluir:
1.- Que Televisa se ha retirado de la telefonía móvil, pero ha fortalecido su presencia en la comunicación de datos mediante la comunicación por cable y la telefonía fija.
2.- Que todo parece indicar que esta empresa en vez de disminuir su peso en la televisión, por el contrario se fortalece como resultado de las reformas en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, además de ratificar el virtual monopolio que tiene del poder político desde su penetración ideológica a todos los hogares con la televisión.
3.- Que en el mercado de telefonía móvil y banda ancha móvil los tres monopolios más importantes son América Móvil, Telefónica y ATT, mercados que por su alta rentabilidad, son los que mayor grado de monopolización tienen (ver Cuadro 1).
4.- Las reformas al sector de telecomunicaciones y radiodifusión impulsadas tanto por los regímenes panista como priísta llevaron como propósito no acabar con los monopolios, como demagógicamente lo afirmaban, sino repartir el sector entre estos cuatro grandes capitales. Los Slim, los Azcárraga, el capital español de las telecomunicaciones y el norteamericano de la ATT.
5.- La escisión de ATT de América Móvil no hace sino confirmar el dominio de la oligarquía estadounidense sobre la nación mexicana. La Historia registra los intereses norteamericanos en el control de las telecomunicaciones mexicanas a través de la International Telephone and Telegraph (ITT); también estuvo presente en la expansión de Telmex y de América Móvil por todo el territorio de América Latina y, recientemente, formando parte de los accionistas principales de esta última empresa. Ante la ofensiva desatada por las reformas en el sector, decidió separarse de su alianza con Carlos Slim para disputar sin restricciones nueva-mente una parte sustancial del mercado, pero ahora yendo sola. En otras palabras, si la mayoría de las ramas económicas del país y de los sistemas bancario y financiero están dominadas por el capital norteamericano, ¿por qué no hacerlo con las telecomunicaciones?
Lamentablemente, en esta lucha por el reparto de los mercados entre los grandes capitales nacionales y multinacionales, los intereses de los trabajadores de las telecomunicaciones sólo son tomados en cuenta como un costo que tiene que reducirse a lo mínimo, sin importar los derechos que hemos adquirido. El compromiso de los capitales privados por el respeto a los derechos laborales de los trabajadores cuando se privatizó Telmex y cuando se desreguló el sector, fue lo primero que se pisoteó. Igualmente, quedaron como letra muerta en el párrafo que se agregó en la reforma a las teleco-municaciones. El mismo líder sindical que bajo la presión de sus agremiados promovió este párrafo, Hernández Juárez, fue el primero en pisotearlo al romper, junto con los directivos de Telmex, los derechos adquiridos en la jubilación a los telefonistas. Por lo tanto, toca a los trabajadores la defensa de lo que queda de sus derechos laborales. Aunque para eso, el primer paso sea estar dispuestos a hacerlo. '_______________



Cuadro 1. Monopolios dominantes en telecomunicaciones y radiocomunicación. México, 2014
TELEFONIA FIJA
BANDA ANCHA FIJA
TELEFONÍA MÓVIL
BANDA ANCHA MÓVIL
TELEVISIÓN DE PAGA
TELMEX,   65.1%
TELMEX,    65.3%
AMÉRICA MÓVIL,   66.91%
AMÉRICA MÓVIL,   74.35%
TELEVISA,    59.6%
TELEVISA,   15.6%
TELEVISA,    17.2%
TELEFÓNICA,      21.0%
TELEFÓNICA,   15.46%
DISH,    15.6%
TELEFÓNICA,     7.0%
MEGACABLE,      9.4%
ATT,    11.94%
ATT,   10.15%
MEGACABLE,   15.0%
SUMA:            87.7%
SUMA:            91.9%
SUMA:               99.85%
SUMA:               99.96%
SUMA:               90.2%
Fuente: Construido con información de  IFT. Informe Estadístico 4º Trimestre 2014. México  




[1] Martínez, Carla. El Universal, 19 de junio de 2015, con información de Iván Mercado, analista de IDC.
[2] Instituto Federal de Telecomunicaciones. Informe Estadístico 4º Trimestre 2014. México, p. 15. www.ift.org.mx/comunicacion-y-medios/informes/informe-estadistico-4to-trimestre-de-2014

miércoles, 29 de julio de 2015

JUBILARSE: ¿QUIÉN DIJO MIEDO?



Por Jorge Zambrano González


   La decisión de jubilarse es personalísima. Así lo manifiesta un manual que hace algunos años, la empresa daba a sus empleados de recursos humanos. La Ley Federal de Trabajo lo respalda. No es para menos. Retirarse del trabajo cotidiano no puede ser otra cosa que una decisión de cada uno. Cada quien sabe qué planes tiene para su vejez, si tiene proyectos productivos o de auxilio familiar o simplemente de descanso; si ya sufre con la rutina diaria, si le pesa cada vez más la tensión laboral o tener que enfrentarse diariamente al tráfico de las horas pico, a los gritos del jefe o a los insistentes y reclamos de los representantes sindicales.
   En esa óptica no caben los acuerdos de convención  ni los arreglos del secretario general con la patronal. No son custodios de nuestra vida en la tercera edad sino sólo de nuestras actividades laborales. Cuando uno ya cumplió con la empresa, la empresa tiene que cumplir con uno. No hay de otra.
   La preocupación del Comité Ejecutivo del sindicato por la creciente disminución de agremiados tiene más de una solución. Mantener por más tiempo a los que ya estamos laborando es la más cobarde porque implica amedrentar con castigos mafiosos a quienes no la comparten, mientras que desdeña las otras opciones más benéficas al sindicato y en general a la clase obrera. Estas propuestas serían ensanchar la base con nuevos miembros haciendo más poderoso al sindicato y permitiendo que más personas gocen de unas condiciones laborales por arriba de la mayoría de los trabajadores. Otras pasarían por recuperar el trabajo que realizan los terceros. Así el personal que labora en Radio Móvil Dipsa (Telcel), Red Uno (Uninet), Tecmarketing, FYCSA, distintas empresas cableras y de atención a quejas, pasarían a ser personal de Telmex y de nuestro Contrato Colectivo, así como los de Limsa pasarían a ser de CTBR con su contrato.

  Pero claro, eso implica diseñar unas tácticas y una estrategia de confrontación con la lógica de gastar menos de la empresa, un choque de fuerzas que tal vez ocupe el derecho a huelga u otros medios de presión hacia los intereses del patrón, en lugar del cómodo sometimiento de los agremiados. Empero, si el CEN y demás representantes  no nos consultan, tampoco tienen por qué amarrarnos a sus decisiones.
   Si ya tienes planes de jubilación, no dejes que te los alteren. Acude tu mismo a dejar tu solicitud a la empresa. La ley te protege. ¿Quién dijo miedo? '