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miércoles, 5 de diciembre de 2018
miércoles, 8 de febrero de 2017
Como las rebanadas de jamón
Silencio
sepulcral es la actitud del eterno secretario general acerca del impuesto al
fondo de ahorro. La situación nacional por el gasolinazo le dio el pretexto
perfecto para eludir los problemas internos que tenemos.
Una
vez que se nos entregó el premio al fondo de ahorro, nos dimos cuenta que los
malabares que hicieron los funcionarios de Telmex y los eternos comisionados
del sindicato, de nada sirvieron para esconder la realidad.
A
unos nos llegó apenas un poco más de lo que recibimos en diciembre de 2015,
pero a todos los telefonistas, tanto activos como jubilados, nos llegó menos de
lo que nos hubiera correspondido sin aplicar el 1.53% adicional. Lo que no
recibimos equivale aproximadamente a 1.7% sobre el total del ahorro, y
representa una cantidad que va entre $1,200.00 y $1,800.00 por trabajador.
Multiplíquenla por unos 54 mil telefonistas activos y jubilados, y veremos que
la afectación es grave, siendo de unos 80 millones de pesos que perdemos, pero
que van a parar a manos del patrón.
Sin
embargo, aquí no termina la afectación. Los compañeros que tienen los niveles
salariales más altos resultaron los más afectados, pues ellos recibieron una
cantidad aproximadamente $1,500.00 menor a la que obtuvieron en 2015 debido a
que en muchos casos brincaron al nivel siguiente de la tabla de descuento del
ISR y les aplicaron un impuesto mayor.
Para
Telmex fue un negocio redondo:
1. Por lo pronto, ya no tuvo que
reservar de sus arcas los millones de pesos que pagaría si Hacienda decide
cobrar el impuesto al 105% no deducible del premio al fondo de ahorro, pues ya
nos retuvo de nuestros bolsillos ese dinero.
2. Nos
retuvo 1.53% del salario diario, por lo que el aumento del 3.2% pactado el 25
de abril se convirtió en 1.67%.
3. Y
si bien se nos regresó en diciembre ese 1.53% al pagar el ahorro con el 11.53%,
sin embargo la inflación real que tuvimos en el año se lo comió.
4. Pero
por el contrario, la empresa estuvo jineteando el monto total de los ahorros de
los activos y jubilados desde enero hasta la primera semana de diciembre de
2016, quedándose con la ganancia de ese jineteo.
5. Los
millones de pesos retenidos de impuesto al ahorro los seguirá jineteando hasta
que la Secretaría de Hacienda decida si los cobra.
6. En
caso de cobrarlos, si Hacienda decide que lo paguemos los telefonistas, se
embolsará lo que ganó por el jineteo; pero si decide que sea el patrón quien
los pague, entonces pagará menos debido a la ganancia que le reportó el jineteo
de nuestro dinero.
7. En el caso de que Hacienda condone el pago del impuesto por el ahorro, nos tendría que regresar la retención que nos hizo, pero ya ha-bría ganado por el jineteo de esos millones de pesos. Nosotros perderíamos por el alza significativa de los precios que tenemos en la actualidad.
7. En el caso de que Hacienda condone el pago del impuesto por el ahorro, nos tendría que regresar la retención que nos hizo, pero ya ha-bría ganado por el jineteo de esos millones de pesos. Nosotros perderíamos por el alza significativa de los precios que tenemos en la actualidad.
En
conclusión, por cualquier lado que le miremos, la empresa termina ganando y el
trabajador perdiendo, mientras nuestro secretario general, defensor a ultranza
de los dineros de Telmex, en vez de que haga valer que es el patrón el que debe
pagar ese impuesto, nos sigue repitiendo una y otra vez el discurso empresista.
Unos días después, a principios
de diciembre, a los telefonistas de la Sección Matriz se nos dio otro golpe a
nuestros ingresos con la aprobación de la nueva ley que gravará la plusvalía de
los bienes inmuebles, significando un doble impuesto al valor de los terrenos,
casas y departamentos, del cual solo se beneficiarán los sectores oligárquicos
que controlan el gobierno de la Ciudad de México.
Y por si fuera poco, se remata con
el gasolinazo por parte del gobierno federal, con aumentos del 14 al 20% que ya
están provocando fuertes alzas de precios en todas las mercancías y servicios,
así como del gas, que en el caso del de uso doméstico pasa de $240.00 hasta
$270.00 o más porque ya se liberó su precio. De por sí tenemos que cargar con
la cuesta de enero, ahora se ha agravado profundamente por el aumento a los combustibles.
Es
totalmente falso que el aumento a la gasolina se deba al aumento del precio del petróleo en
los mercados internacionales, pues cuando el precio del barril llegó a los 147
dólares en 2008, no fue necesario aumentar los precios de las gasolinas como se
ha hecho hoy.
Como
no había sucedido en décadas, esta funesta decisión – tomada por el gobierno
actual y por los grandes millonarios que son dueños del país-, ha provocado el
descontento social, que han calculado con extremada frialdad, al ser el
gobierno mismo quien desató la ola de saqueos para tratar de justificar la
represión a la población que protesta.
![]() |
| Cualquier semejanza con algún comisionado o representante sindical es pura coincidencia |
Pero
a pesar de la gran ola de protestas en todo el país, siguen ciegos al grave
impacto que provocaron no sólo en la economía de los trabajadores, sino al
funcionamiento entero de la economía nacional, pues ese 20% de aumento a las
gasolinas se convierte en incrementos mayores a los costos de producción de
todas las ramas productivas y del consumo popular. A cambio, el gobierno
priísta tendrá una gran cantidad de dinero porque dicho aumento equivale a un gran impuesto que le llenará las arcas
para financiar su campaña presidencial.
Pero no es el único beneficiado; también los grandes monopolios y corporativos empresariales ligados a la industria energética. No es casual que en 2016 la Secretaría de Energía haya otorgado 402 permisos de importación de gasolinas como parte de la llamada reforma energética.
Como
rebanadas al jamón, así son los recortes a nuestro Contrato Colectivo de
Trabajo: en salario, a las prestaciones sociales, las jubilaciones, las
vacantes, el trabajo a destajo, las sobrecargas de trabajo, la mutilación
vergonzosa de nuestra materia de trabajo, las violaciones a capacitación,
entrega de cláusulas como las relativas a nueva tecnología, previsión social,
seguridad e higiene, días económicos, pago de inglés, pago de tiempo extra, uso
de vehículos, seguros de vida, gastos funerarios, fondo de ahorro, etc., etc. Así lo presumen los comisionados del Comité
ejecutivo nacional de Hernández Juárez: “Cuarenta años llevamos en esta rutina
anual de sentarnos a ver con qué nos sale Telmex para perjudicarnos”. “Y no la
libramos”, responde otro comisionado; “y todo ha sido de común acuerdo desde
hace 40 años”, responde la alta dirección de Telmex.
Queremos
ver que el eterno secretario general organice al sindicato para movilizarse no
nada más contra el gasolinazo sino también contra todas estas afectaciones. La
última de éstas, los impuestos al pueblo trabajador (Impuesto al fondo de
ahorro), es un clamor generalizado y como trabajadores conscientes e informados
debemos engarzar nuestra lucha a la demanda de:
¡NO
MÁS IMPUESTOS!
¡NO
MÁS IMPUESTOS AL PUEBLO TRABAJADOR!
¡NO
AL GASOLINAZO!
¡QUE
DEVUELVAN LOS POLÍTICOS TODO LO QUE SE HAN ROBADO! ASÍ NO HABRÍA NINGÚN BOQUETE
PRESUPUESTAL.
Telefonistas
Activos y Jubilados
Enero
de 2017
domingo, 17 de abril de 2016
LA SIMULACIÓN EN EL PAGO DEL FONDO DE AHORRO
No podemos calificar de otra manera que de simulación, el conflicto que
Telmex y Hernández Juárez montaron a fines del año pasado en torno al descuento
de impuesto en el fondo de ahorro. ¿Por qué llevar al extremo esta simulación?
Porque al hacerlo, los dueños de Telmex podían jinetear el dinero
acumulado que nos descuentan semana tras semana. No les bastó el jineteo desde
el mes de enero, por 11 meses, como hasta hace dos años lo venían haciendo,
sino que lo llevaron hasta el último día hábil permitido por el Contrato
Colectivo de Trabajo.
La empresa tiene las manos libres para jinetear este dinero como le
plazca: lo puede hacer metiéndolo a uno de los bancos propiedad del patrón,
invirtiéndolo en cualesquiera de sus negocios, en bonos gubernamentales o de
plano en la bolsa de valores, en operaciones de alto riesgo, por citar las más
conocidas. ¿Puede jinetear el ahorro acumulado hasta hacerlo rendir 105% más
para salir a mano en el pago del impuesto de lo que la ley no le permite deducir?
Por supuesto que sí, y por eso en los dos últimos años nos ha llevado hasta la
fecha límite.
Pero para ello, ha tenido que montar una simulación. Y sin el
contubernio con el Secretario General, dicha simulación no la pudo haber
llevado a cabo.
Telmex sabe perfectamente que al hacerlo, encontraría una fuerte
resistencia de los telefonistas porque por décadas adaptamos nuestros gastos
sabiendo que el fondo de ahorro se pagaba en la primera semana de diciembre:
tanto para hacer nuestras compras como sobre todo, para pagar nuestras deudas.
Por eso ha tenido que montar esta simulación. Y por eso fue que el secretario
general caía en contradicciones en sus videos.
Las modificaciones que se hicieron a la Ley del Impuesto sobre la Renta
en diciembre de 2013 establecen que es la empresa la que tiene que poner el
deducible de ese 105% de la prestación del fondo de ahorro y no el trabajador.
Incluso así lo reconoció el Director de Finanzas de Telmex en 2014 ante los
delegados telefonistas en una plática que hiciera sobre los cambios a la Ley
del ISR.
En su oficio del 16 de diciembre
de 2015, Telmex se trata de zafar del pago del impuesto argumentando que de
acuerdo al Artículo 93, fracción XI de la Ley del ISR es el trabajador
sindicalizado el que debe pagarlo, pero mañosamente oculta que ese mismo
Artículo nos remite al Artículo 27, fracción XI.
¿Qué dice dicho Artículo 93? “Artículo 93. No se pagará el impuesto
sobre la renta por la obtención de los siguientes ingresos: … XI. Los
provenientes de cajas de ahorro de trabajadores y de fondos de ahorro
establecidos por las empresas para sus trabajadores cuando reúnan los
requisitos de deducibilidad del Título II de esta Ley o, en su caso, del
presente Título”
Resulta
que ese Título II habla de las personas morales y en su capítulo II, de las
deducciones del impuesto. Y en su Artículo 27 establece que son las empresas,
las personas morales, las que tienen que pagar el deducible: “En el caso de las
aportaciones a los fondos de ahorro, éstas sólo serán deducibles cuando… el
monto de las aportaciones efectuadas por el contribuyente sea igual al monto
aportado por los trabajadores…” (Artículo 27, Fracción XI).
Por lo tanto, el Artículo 93 que menciona la empresa en su oficio del 16
de diciembre de 2015 claramente nos remite al Artículo (el 27) que establece
que es obligación de la empresa, y no del trabajador, pagar ese deducible.
Por eso
el Director de Finanzas lo reconoció con todas sus letras ante los Delegados y
Secretarios Generales, y no por tratar de ganarse sus simpatías.
También el Secretario General sabe perfectamente esto, pues desde 2014
lo había manifestado. Y tuvo todo 2015 para atender y resolver esto. ¿Entonces
por qué no lo hizo? ¿Por qué esperar hasta que el conflicto estallara en la
asamblea de jubilados al acordar la realización de movilizaciones? ¿Por qué
hasta después de dichos acuerdos fue que Hernández Juárez impulsó un plan de
movilizaciones? Todo indica que para esperar a que Telmex jineteara hasta el
último momento el fondo de ahorro.
La razón nos asiste a los telefonistas. Desde el 29 de marzo de 1963 a
raíz de la presión que hicieran los telefonistas de ese entonces, y
particularmente los compañeros democráticos del Movimiento Restaurador de la
Democracia Sindical, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tuvo que
aceptar que las aportaciones al fondo de ahorro no causaran impuesto sobre la
renta.
Más de
cincuenta años de no pagar impuesto por esta prestación nos respaldan en el
derecho ya adquirido a percibir esta prestación sin gravamen alguno. '(Imágenes de las movilizaciones realizadas en defensa del fondo de ahorro, diciembre de 2015).
miércoles, 29 de julio de 2015
JUBILARSE: ¿QUIÉN DIJO MIEDO?
La decisión de jubilarse es personalísima. Así
lo manifiesta un manual que hace algunos años, la empresa daba a sus empleados
de recursos humanos. La Ley Federal de Trabajo lo respalda. No es para menos.
Retirarse del trabajo cotidiano no puede ser otra cosa que una decisión de cada
uno. Cada quien sabe qué planes tiene para su vejez, si tiene proyectos
productivos o de auxilio familiar o simplemente de descanso; si ya sufre con la
rutina diaria, si le pesa cada vez más la tensión laboral o tener que enfrentarse
diariamente al tráfico de las horas pico, a los gritos del jefe o a los
insistentes y reclamos de los representantes sindicales.
En esa
óptica no caben los acuerdos de convención ni los arreglos del secretario general con la
patronal. No son custodios de nuestra vida en la tercera edad sino sólo de
nuestras actividades laborales. Cuando uno ya cumplió con la empresa, la
empresa tiene que cumplir con uno. No hay de otra.
La preocupación del Comité Ejecutivo del sindicato por la creciente
disminución de agremiados tiene más de una solución. Mantener por más tiempo a
los que ya estamos laborando es la más cobarde porque implica amedrentar con
castigos mafiosos a quienes no la comparten, mientras que desdeña las otras
opciones más benéficas al sindicato y en general a la clase obrera. Estas
propuestas serían ensanchar la base con nuevos miembros haciendo más poderoso
al sindicato y permitiendo que más personas gocen de unas condiciones laborales
por arriba de la mayoría de los trabajadores. Otras pasarían por recuperar el
trabajo que realizan los terceros. Así el personal que labora en Radio Móvil
Dipsa (Telcel), Red Uno (Uninet), Tecmarketing, FYCSA, distintas empresas
cableras y de atención a quejas, pasarían a ser personal de Telmex y de nuestro
Contrato Colectivo, así como los de Limsa pasarían a ser de CTBR con su
contrato.
Si ya tienes planes de jubilación, no dejes que te los alteren. Acude tu
mismo a dejar tu solicitud a la empresa. La ley te protege. ¿Quién dijo miedo? '
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