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miércoles, 8 de febrero de 2017

Como las rebanadas de jamón



Silencio sepulcral es la actitud del eterno secretario general acerca del impuesto al fondo de ahorro. La situación nacional por el gasolinazo le dio el pretexto perfecto para eludir los problemas internos que tenemos.
Una vez que se nos entregó el premio al fondo de ahorro, nos dimos cuenta que los malabares que hicieron los funcionarios de Telmex y los eternos comisionados del sindicato, de nada sirvieron para esconder la realidad.
A unos nos llegó apenas un poco más de lo que recibimos en diciembre de 2015, pero a todos los telefonistas, tanto activos como jubilados, nos llegó menos de lo que nos hubiera correspondido sin aplicar el 1.53% adicional. Lo que no recibimos equivale aproximadamente a 1.7% sobre el total del ahorro, y representa una cantidad que va entre $1,200.00 y $1,800.00 por trabajador. Multiplíquenla por unos 54 mil telefonistas activos y jubilados, y veremos que la afectación es grave, siendo de unos 80 millones de pesos que perdemos, pero que van a parar a manos del patrón.
Sin embargo, aquí no termina la afectación. Los compañeros que tienen los niveles salariales más altos resultaron los más afectados, pues ellos recibieron una cantidad aproximadamente $1,500.00 menor a la que obtuvieron en 2015 debido a que en muchos casos brincaron al nivel siguiente de la tabla de descuento del ISR y les aplicaron un impuesto mayor.

Para Telmex fue un negocio redondo:
   1. Por lo pronto, ya no tuvo que reservar de sus arcas los millones de pesos que pagaría si Hacienda decide cobrar el impuesto al 105% no deducible del premio al fondo de ahorro, pues ya nos retuvo de nuestros bolsillos ese dinero.
  2. Nos retuvo 1.53% del salario diario, por lo que el aumento del 3.2% pactado el 25 de abril se convirtió en 1.67%.
   3. Y si bien se nos regresó en diciembre ese 1.53% al pagar el ahorro con el 11.53%, sin embargo la inflación real que tuvimos en el año se lo comió.
 4Pero por el contrario, la empresa estuvo jineteando el monto total de los ahorros de los activos y jubilados desde enero hasta la primera semana de diciembre de 2016, quedándose con la ganancia de ese jineteo.
  5. Los millones de pesos retenidos de impuesto al ahorro los seguirá jineteando hasta que la Secretaría de Hacienda decida si los cobra.
   6.  En caso de cobrarlos, si Hacienda decide que lo paguemos los telefonistas, se embolsará lo que ganó por el jineteo; pero si decide que sea el patrón quien los pague, entonces pagará menos debido a la ganancia que le reportó el jineteo de nuestro dinero.
   7.  En el caso de que Hacienda condone el pago del impuesto por el ahorro, nos tendría que regresar la retención que nos hizo, pero ya ha-bría ganado por el jineteo de esos millones de pesos. Nosotros perderíamos por el alza significativa de los precios que tenemos en la actualidad.

En conclusión, por cualquier lado que le miremos, la empresa termina ganando y el trabajador perdiendo, mientras nuestro secretario general, defensor a ultranza de los dineros de Telmex, en vez de que haga valer que es el patrón el que debe pagar ese impuesto, nos sigue repitiendo una y otra vez el discurso empresista.
Unos días después, a principios de diciembre, a los telefonistas de la Sección Matriz se nos dio otro golpe a nuestros ingresos con la aprobación de la nueva ley que gravará la plusvalía de los bienes inmuebles, significando un doble impuesto al valor de los terrenos, casas y departamentos, del cual solo se beneficiarán los sectores oligárquicos que controlan el gobierno de la Ciudad de México.
Y por si fuera poco, se remata con el gasolinazo por parte del gobierno federal, con aumentos del 14 al 20% que ya están provocando fuertes alzas de precios en todas las mercancías y servicios, así como del gas, que en el caso del de uso doméstico pasa de $240.00 hasta $270.00 o más porque ya se liberó su precio. De por sí tenemos que cargar con la cuesta de enero, ahora se ha agravado profundamente por el aumento a los combustibles.
Es totalmente falso que el aumento a la gasolina  se deba al aumento del precio del petróleo en los mercados internacionales, pues cuando el precio del barril llegó a los 147 dólares en 2008, no fue necesario aumentar los precios de las gasolinas como se ha hecho hoy.
Como no había sucedido en décadas, esta funesta decisión – tomada por el gobierno actual y por los grandes millonarios que son dueños del país-, ha provocado el descontento social, que han calculado con extremada frialdad, al ser el gobierno mismo quien desató la ola de saqueos para tratar de justificar la represión a la población que protesta.
Cualquier semejanza con algún comisionado o representante sindical
es pura coincidencia
Pero a pesar de la gran ola de protestas en todo el país, siguen ciegos al grave impacto que provocaron no sólo en la economía de los trabajadores, sino al funcionamiento entero de la economía nacional, pues ese 20% de aumento a las gasolinas se convierte en incrementos mayores a los costos de producción de todas las ramas productivas y del consumo popular. A cambio, el gobierno priísta tendrá una gran cantidad de dinero porque dicho aumento equivale a un gran impuesto que le llenará las arcas para financiar su campaña presidencial.

Pero no es el único beneficiado; también los grandes monopolios y corporativos empresariales ligados a la industria energética. No es casual que en 2016 la Secretaría de Energía haya otorgado 402 permisos de importación de gasolinas como parte de la llamada reforma energética.
Como rebanadas al jamón, así son los recortes a nuestro Contrato Colectivo de Trabajo: en salario, a las prestaciones sociales, las jubilaciones, las vacantes, el trabajo a destajo, las sobrecargas de trabajo, la mutilación vergonzosa de nuestra materia de trabajo, las violaciones a capacitación, entrega de cláusulas como las relativas a nueva tecnología, previsión social, seguridad e higiene, días económicos, pago de inglés, pago de tiempo extra, uso de vehículos, seguros de vida, gastos funerarios, fondo de ahorro, etc., etc.  Así lo presumen los comisionados del Comité ejecutivo nacional de Hernández Juárez: “Cuarenta años llevamos en esta rutina anual de sentarnos a ver con qué nos sale Telmex para perjudicarnos”. “Y no la libramos”, responde otro comisionado; “y todo ha sido de común acuerdo desde hace 40 años”, responde la alta dirección de Telmex.
Queremos ver que el eterno secretario general organice al sindicato para movilizarse no nada más contra el gasolinazo sino también contra todas estas afectaciones. La última de éstas, los impuestos al pueblo trabajador (Impuesto al fondo de ahorro), es un clamor generalizado y como trabajadores conscientes e informados debemos engarzar nuestra lucha a la demanda de:

¡NO MÁS IMPUESTOS!
¡NO MÁS IMPUESTOS AL PUEBLO TRABAJADOR!
¡NO AL GASOLINAZO!
¡QUE DEVUELVAN LOS POLÍTICOS TODO LO QUE SE HAN ROBADO! ASÍ NO HABRÍA NINGÚN BOQUETE PRESUPUESTAL.




Telefonistas Activos y Jubilados

Enero de 2017

domingo, 17 de abril de 2016

LA SIMULACIÓN EN EL PAGO DEL FONDO DE AHORRO


Miguel Ángel Lara Sánchez


No podemos calificar de otra manera que de simulación, el conflicto que Telmex y Hernández Juárez montaron a fines del año pasado en torno al descuento de impuesto en el fondo de ahorro. ¿Por qué llevar al extremo esta simulación?
      Porque al hacerlo, los dueños de Telmex podían jinetear el dinero acumulado que nos descuentan semana tras semana. No les bastó el jineteo desde el mes de enero, por 11 meses, como hasta hace dos años lo venían haciendo, sino que lo llevaron hasta el último día hábil permitido por el Contrato Colectivo de Trabajo.
La empresa tiene las manos libres para jinetear este dinero como le plazca: lo puede hacer metiéndolo a uno de los bancos propiedad del patrón, invirtiéndolo en cualesquiera de sus negocios, en bonos gubernamentales o de plano en la bolsa de valores, en operaciones de alto riesgo, por citar las más conocidas. ¿Puede jinetear el ahorro acumulado hasta hacerlo rendir 105% más para salir a mano en el pago del impuesto de lo que la ley no le permite deducir? Por supuesto que sí, y por eso en los dos últimos años nos ha llevado hasta la fecha límite.
Pero para ello, ha tenido que montar una simulación. Y sin el contubernio con el Secretario General, dicha simulación no la pudo haber llevado a cabo.
Telmex sabe perfectamente que al hacerlo, encontraría una fuerte resistencia de los telefonistas porque por décadas adaptamos nuestros gastos sabiendo que el fondo de ahorro se pagaba en la primera semana de diciembre: tanto para hacer nuestras compras como sobre todo, para pagar nuestras deudas. Por eso ha tenido que montar esta simulación. Y por eso fue que el secretario general caía en contradicciones en sus videos.
       Las modificaciones que se hicieron a la Ley del Impuesto sobre la Renta en diciembre de 2013 establecen que es la empresa la que tiene que poner el deducible de ese 105% de la prestación del fondo de ahorro y no el trabajador. Incluso así lo reconoció el Director de Finanzas de Telmex en 2014 ante los delegados telefonistas en una plática que hiciera sobre los cambios a la Ley del ISR. 
 En su oficio del 16 de diciembre de 2015, Telmex se trata de zafar del pago del impuesto argumentando que de acuerdo al Artículo 93, fracción XI de la Ley del ISR es el trabajador sindicalizado el que debe pagarlo, pero mañosamente oculta que ese mismo Artículo nos remite al Artículo 27, fracción XI.

¿Qué dice dicho Artículo 93? “Artículo 93. No se pagará el impuesto sobre la renta por la obtención de los siguientes ingresos: … XI. Los provenientes de cajas de ahorro de trabajadores y de fondos de ahorro establecidos por las empresas para sus trabajadores cuando reúnan los requisitos de deducibilidad del Título II de esta Ley o, en su caso, del presente Título”

Resulta que ese Título II habla de las personas morales y en su capítulo II, de las deducciones del impuesto. Y en su Artículo 27 establece que son las empresas, las personas morales, las que tienen que pagar el deducible: “En el caso de las aportaciones a los fondos de ahorro, éstas sólo serán deducibles cuando… el monto de las aportaciones efectuadas por el contribuyente sea igual al monto aportado por los trabajadores…” (Artículo 27, Fracción XI).
Por lo tanto, el Artículo 93 que menciona la empresa en su oficio del 16 de diciembre de 2015 claramente nos remite al Artículo (el 27) que establece que es obligación de la empresa, y no del trabajador, pagar ese deducible.
Por eso el Director de Finanzas lo reconoció con todas sus letras ante los Delegados y Secretarios Generales, y no por tratar de ganarse sus simpatías. 
También el Secretario General sabe perfectamente esto, pues desde 2014 lo había manifestado. Y tuvo todo 2015 para atender y resolver esto. ¿Entonces por qué no lo hizo? ¿Por qué esperar hasta que el conflicto estallara en la asamblea de jubilados al acordar la realización de movilizaciones? ¿Por qué hasta después de dichos acuerdos fue que Hernández Juárez impulsó un plan de movilizaciones? Todo indica que para esperar a que Telmex jineteara hasta el último momento el fondo de ahorro. 
La razón nos asiste a los telefonistas. Desde el 29 de marzo de 1963 a raíz de la presión que hicieran los telefonistas de ese entonces, y particularmente los compañeros democráticos del Movimiento Restaurador de la Democracia Sindical, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tuvo que aceptar que las aportaciones al fondo de ahorro no causaran impuesto sobre la renta. 
Más de cincuenta años de no pagar impuesto por esta prestación nos respaldan en el derecho ya adquirido a percibir esta prestación sin gravamen alguno. '

(Imágenes de las movilizaciones realizadas en defensa del fondo de ahorro, diciembre de 2015).

miércoles, 29 de julio de 2015

JUBILARSE: ¿QUIÉN DIJO MIEDO?



Por Jorge Zambrano González


   La decisión de jubilarse es personalísima. Así lo manifiesta un manual que hace algunos años, la empresa daba a sus empleados de recursos humanos. La Ley Federal de Trabajo lo respalda. No es para menos. Retirarse del trabajo cotidiano no puede ser otra cosa que una decisión de cada uno. Cada quien sabe qué planes tiene para su vejez, si tiene proyectos productivos o de auxilio familiar o simplemente de descanso; si ya sufre con la rutina diaria, si le pesa cada vez más la tensión laboral o tener que enfrentarse diariamente al tráfico de las horas pico, a los gritos del jefe o a los insistentes y reclamos de los representantes sindicales.
   En esa óptica no caben los acuerdos de convención  ni los arreglos del secretario general con la patronal. No son custodios de nuestra vida en la tercera edad sino sólo de nuestras actividades laborales. Cuando uno ya cumplió con la empresa, la empresa tiene que cumplir con uno. No hay de otra.
   La preocupación del Comité Ejecutivo del sindicato por la creciente disminución de agremiados tiene más de una solución. Mantener por más tiempo a los que ya estamos laborando es la más cobarde porque implica amedrentar con castigos mafiosos a quienes no la comparten, mientras que desdeña las otras opciones más benéficas al sindicato y en general a la clase obrera. Estas propuestas serían ensanchar la base con nuevos miembros haciendo más poderoso al sindicato y permitiendo que más personas gocen de unas condiciones laborales por arriba de la mayoría de los trabajadores. Otras pasarían por recuperar el trabajo que realizan los terceros. Así el personal que labora en Radio Móvil Dipsa (Telcel), Red Uno (Uninet), Tecmarketing, FYCSA, distintas empresas cableras y de atención a quejas, pasarían a ser personal de Telmex y de nuestro Contrato Colectivo, así como los de Limsa pasarían a ser de CTBR con su contrato.

  Pero claro, eso implica diseñar unas tácticas y una estrategia de confrontación con la lógica de gastar menos de la empresa, un choque de fuerzas que tal vez ocupe el derecho a huelga u otros medios de presión hacia los intereses del patrón, en lugar del cómodo sometimiento de los agremiados. Empero, si el CEN y demás representantes  no nos consultan, tampoco tienen por qué amarrarnos a sus decisiones.
   Si ya tienes planes de jubilación, no dejes que te los alteren. Acude tu mismo a dejar tu solicitud a la empresa. La ley te protege. ¿Quién dijo miedo? '