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miércoles, 5 de diciembre de 2018
viernes, 22 de diciembre de 2017
lunes, 17 de abril de 2017
Sobre la partición de Telmex
Separar en una
empresa diferente a Telmex la red local y lo que denominan infraestructura
pasiva (torres, postes, ductos, pozos, registros, estaciones, radiobases,
sitios de transmisión “y los demás existentes”) implica partir en dos a Telmex.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones, brazo gubernamental de los grandes
oligarcas de las telecomunicaciones en nuestro país, incluido el emporio de los
Slim, impuso que esta nueva empresa se quede con los servicios mayoristas
relacionados con dicha red local y la infraestructura pasiva.[1]
Pero hay
otros servicios mayoristas que no están relacionados con la red local y los
postes, ductos, pozos, etc. De estos, Telmex dice que el IFT decidió lo
siguiente: “El resto de los servicios mayoristas serán prestados por una unidad
de negocio en Telmex-Telnor distinta a la que presta los servicios de
telecomunicaciones a usuarios finales.”[2]
Esta unidad de
negocio puede ser un área dentro de Telmex-Telnor, una filial o una subsidiaria.
En realidad el IFT no especifica.
Y la pregunta
central sigue siendo la misma: ¿En realidad con esta imposición del IFT Telmex
dejará de ser empresa dominante y el mercado se repartirá entre otras empresas
en las que ninguna concentre más de la mitad? Y la respuesta también sigue
siendo la misma: NO.
No, porque la
separación es una medida organizacional y administrativa. Las otras medidas:
facilitarle a las empresas competidoras el uso de la red de Telmex casi gratis
y brindarles gratis la tecnología con que cuenta Telmex,[3]
no va a provocar un cambio drástico en la estructura del mercado mexicano de
las telecomunicaciones porque el problema central es de inversión.
¿Los usuarios
preferirán irse con una empresa revendedora u otra de telecomunicaciones que no
cuente ni con la tecnología ni con la infraestructura para garantizar la
calidad del servicio que vende porque no está dispuesta a realizar las grandes
inversiones de capital que demandan las telecomunicaciones? NO.
Solo con grandes inversiones de
capital por parte de empresas como ATT, Telefónica, IZZI y Telmex misma es
posible reconfigurar el mercado de telecomunicaciones. Pero la gran limitante
de esto es que no es económicamente viable meterle tanto dinero a esto mientras
tengamos un país con el 80% de su
población en condiciones de pobreza. Estas son las consecuencias de las
políticas públicas de los gobiernos neoliberales de mantener una mano de obra
baratísima, precarizada, como gancho para atraer capitales externos.
De esta suerte,
lo que tendremos con las medidas del IFT será una destrucción gradual del
mercado de telecomunicaciones, su achicamiento, y con ello una
desindustrialización de la rama, pues para ninguna empresa resultará rentable
invertir grandes masas de capital cuando la ganancia no está garantizada con
este nuevo esquema regulador.
De momento, de los 3,883 concesionarios y 1,197
permisionarios y autorizados existentes[4],
los peces gordos sacarán jugo de esta regulación, pero será producto de cómo
quede negociado el saqueo a Telmex-Telnor. Y después de esto, el debilitamiento
de las telecomunicaciones.
Las dos
decisiones administrativas y organizacionales le benefician a Telmex-Telnor: la
separación de la red local y la pasiva en una nueva empresa, más una nueva
división que se lleve el mercado mayorista, disminuirán el peso de los Activos
Totales, bajarán los costos y también el pago de impuestos. Todo esto hará
subir sus ganancias en plena tormenta regulatoria.
Los
grandes perdedores, si lo permitimos, seremos los trabajadores, particularmente
los de Telmex, pues constituye un gran golpe al contrato colectivo de trabajo,
al partirse casi por la mitad. Esto le brindará la ocasión al patrón para
tratar de afectar nuevamente las prestaciones. Al separar la red local y la
infraestructura pasiva, los telefonistas que vayan a caer en esta nueva empresa
entrarían en la incertidumbre de una negociación donde en el mejor de los casos
sus derechos actuales quedan amparados, pero no así los de los trabajadores de
nuevo ingreso. Como se ha visto, a estos últimos se les rasuran las principales
prestaciones y los que ganan son los dueños del negocio.
La sola
partición debilita el contrato colectivo de trabajo. Y con el vetusto líder,
sumiso a los intereses de la familia Slim, la negociación para preservar sus
derechos ahora en la nueva empresa se convierte en una gran oportunidad para
los dueños de Telmex de reducir los costos a expensas del telefonista.
Pero los
telefonistas que se queden en Telmex-Telnor también salen perjudicados porque
reducida su plantilla casi a la mitad, se debilitará su fuerza de acción y de
negociación. Divide y vencerás.
Todas estas
razones no dejan lugar a dudas: los trabajadores sindicalizados que componen
todo el sindicato de telefonistas debemos impedir la fractura de Telmex, porque
equivale a impedir la fractura de nuestro contrato colectivo de trabajo y de
nuestra fuerza.
Nosotros
afirmamos categóricamente que no es
necesario partir en dos o tres empresas a Telmex para que se cumplan los
requisitos del IFT en torno a la dominancia y por lo tanto, no es necesario
tampoco afectar nuestro contrato colectivo de trabajo.
Como se
presentan las cosas, el golpe a nuestro contrato colectivo viene tanto de parte
del gobierno federal a través del IFT como de los mismos dueños de Telmex, y no
dudamos que estén acomodando las piezas para que más adelante le autoricen a
Telmex la transmisión de señales de TV a través de esa nueva empresa producto
de la partición o mediante una filial, en caso de que impidamos la fractura de
Telmex.
Hernández Juárez ha establecido un plan de movilización, hasta llegar a la huelga, aunque esto último nunca lo ha llevado a cabo. Las 4 huelgas de 1978, 1979 (2) y 1980 fueron decisión de la base; él estuvo en contra de las cuatro huelgas, aunque ya se sabe el caminito de aceptar nuevas empresas
con contratos colectivos precarios o incluso con contratos de protección,
aunque eso sí, cobrando las cuotas sindicales.
Hoy, como en
otras ocasiones, es nuestro deber la defensa del CCT que nos heredaron otras
generaciones de telefonistas; que lucharon, se sacrificaron, fueron a huelgas, algunos fueron encarcelados,
otros fueron despedidos y hoy no gozan de jubilación, y aun así no se rindieron
por conseguir mejores condiciones de vida para las generaciones futuras. No
tenemos derecho a defraudar a esos compañeros, ni a nosotros, ni a los que
vienen después de nosotros.
Fallece un trabajador en la construcción del nuevo edificio de la Caja de Ahorro de los Telefonistas
El pasado 16
de marzo de 2017 al parecer se desplomó una parte de la estructura en la construcción
del nuevo edificio corporativo de la Caja de Ahorro de los Telefonistas en la
calle de Serapio Rendón 125, a cargo de la empresa ARTDECO, propiedad de uno de
los hijos de Francisco Hernández Juárez: Claudia Hernández Castro y de Salvador
Ochoa, su yerno, provocando la muerte de un trabajador y cinco heridos más. Es
la segunda vez que se le viene abajo una construcción. La primera, cuando
construyeron el edificio de Serapio Rendón que aloja al centro de capacitación
del sindicato de telefonistas, cuya reparación no pagó la constructora, como
debió haber sido, sino que fue a cargo de las cuotas sindicales.
De lo anterior caben
las siguientes razones: 1) Se les viene abajo lo que construyen porque en aras
de ahorrarse costos, ponen materiales de mala calidad, 2) No saben hacer las cosas, 3) Lo hacen a
propósito porque así cobran más por el importe de las reparaciones y 4) Una
combinación de las anteriores.
Pero esta ocasión,
cualesquiera que hayan sido las causas, ya cobró la vida de un trabajador y la
hospitalización de otros más. La familia de Eduardo Mendoza Zúñiga llora su
fallecimiento y se queda en el desamparo, mientras que la suspensión de
actividades que por homicidio había
impuesto el Gobierno de la CDMX, al parecer ya quedó sin efecto, probablemente
por podero$a$ razone$.
Como había sido
denunciado por el Secretario General del SNTCAT[1],
el sindicato incómodo a Hernández Juárez, esta construcción está llena de
irregularidades: un simulacro de licitación a favor de la empresa ARTDECO,
donde la Caja de Ahorro de los telefonistas pagó un adelanto a esta empresa
antes de la autorización formal de la licitación; el costo total de la
construcción será carísimo, pues de acuerdo a la denuncia hecha, ARTDECO cobrará 316 millones de pesos
por 4,379 metros cuadrados de construcción (o sea, ¡$72,162.60 por metro
cuadrado!), más 112 millones por un sistema de seguridad que implementará la
otra empresa de los hijos de Francisco Hernández Juárez llamada GJ Telecomunicaciones e Informática,
cuando el costo del Acuario que mandó construir la familia Slim en Polanco fue
de 250 millones de pesos, incluidos los servicios, en una obra de 3,500 m2 con 4 niveles.
Pero el costo total
no acaba en esos 428 millones de pesos porque, según la denuncia, el contrato
con la segunda empresa apenas es para una “primera fase”. O sea, que costará
mucho más.
Después del
accidente, los altos funcionarios de la Caja de Ahorro de los Telefonistas
se empecinaban en esconder a la empresa de la familia Hernández Juárez, pues
hablaban de manera genérica de “La Constructora” y no de ARTDECO. Según la
inspección que hicieron los noticieros poco después de ocurrido el accidente,
el personal que se encargaba de la vigilancia en la construcción impidió el
paso a los cuerpos de rescate por al menos 30 minutos, lo que pudo derivar en
más trabajadores fallecidos. Pero lo sorprendente es que finalmente al entrar
los noticieros televisivos a la construcción, además de encontrar fragmentos
retorcidos de estructura metálica, documentaron que había maquinaria pesada de
dragado ¡suspendida entre la estructura metálica¡, como se puede ver en las
fotografías. De milagro (y no lo decimos por exagerar) no ocurrieron más
fallecimientos.
Y luego se molesta la
familia Real cuando exigimos honestidad, transparencia y reparto de los
remanentes.
Dejamos, pues, estas
fotografías como testimonio de lo que deja el nepotismo y la corrupción.
|
¿Es esto seguridad en el trabajo?
¿Qué provocó que la estructura
metálica se doblara?
¿Primero se levanta el edificio y
luego se hace la excavación profunda, probablemente para un estacionamiento?
¿Por qué el personal de seguridad
contratado por el STRM para cuidar la seguridad de los telefonistas se
encontraba en labores de control del acceso y de vigilancia en la construcción?
¿También están al servicio de ARTDECO
pagados con nuestras cuotas sindicales?
[1] Denuncia de Edgar Heras E., Srio. General del SNTCAT. Canal del SNTCAT
en Youtube. 19 de agosto de 2016.
Sentamos precedente jurídico
Por Jorge Zambrano
González
La lucha contra la antidemocracia de Francisco Hernández Juárez al
frente de nuestro sindicato ha dada recientemente un logro para la democracia
obrera en el país. Se trata del asentamiento de un precedente jurídico para que
una o varias personas puedan inconformarse
y demandar contra un acto ilegal o violación de normas que los afecte
aunque no sean mayoría e involucre a todos los miembros del sindicato. En otras
palabras, aunque la mayoría acate los mandatos sin decir nada, uno solo puede
enfrentar una mala decisión de las autoridades sindicales.
Desde el pasado 2008 un grupo de telefonistas hemos intentado revertir
la reforma estatutaria cuyo procedimiento de aceptación fue violentando los
estatutos, fuera de asambleas seccionales y sin las suficientes firmas. Después
que pedimos revisión al Comité de Vigilancia y ser ignorados por éste,
interpusimos una demanda de anulación del proceso ante la Junta Federal de
Conciliación y Arbitraje, pero la Junta no recibió la demanda porque decidió
que éramos muy pocos para impugnar una medida que afectaba a todos los miembros
del sindicato. ¡Claro que no éramos la mayoría! De ser así tendríamos otro CEN
o al menos una reforma estatutaria más justa. Esta fue la primera vez que nos
señalaron como minoría insuficiente para una impugnación de esa envergadura.
No conformes con la medida, recurrimos al amparo en el tribunal laboral
quien sentenció que desde luego que podíamos y debíamos demandar cuando
nuestros derechos se vieran afectados por medidas sindicales aún que no
fuéramos mayoría. Así las cosas La Junta de Conciliación tuvo que admitir
nuestra demanda y el juicio continuó por ocho años con descartes, traspasos del
caso a otras juntas, amparos, presentación de pruebas hasta que, hace un año,
la Junta de Conciliación emitió un laudo en el que, nuevamente, indica que no
somos el número suficiente de miembros para impugnar una norma que afecta a
todo el gremio sindical. Su determinación se basaba en una sentencia para los
trabajadores petroleros en cuyos estatutos se prohíbe éste tipo de disidencia.
Y para que amarrara el laudo, el jurídico del STRM interpuso un amparo
adhesivo, que significa que apoya la decisión de la Junta de Conciliación
contra nosotros.
Interpusimos un nuevo amparo contra el laudo por ser cosa juzgada pero
el tribunal laboral cedió a la Suprema Corte de Justicia la decisión del caso,
la cual nuevamente nos dio la razón y ordenó a la Junta ir al fondo de la
demanda y ya no andarse por las ramas. De paso, desechó el amparo adhesivo que
presentó el jurídico de Hernández Juárez.
Aquí lo importante es que fue la Suprema Corte quien dictó sentencia:
Aunque sea uno sólo o un grupo pequeño puede demandar contra la afectación de
sus derechos. En el caso muy extendido entre los sindicatos de que una mayoría
no proteste contra los abusos de sus dirigentes, una minoría con buenas razones
puede combatir esas imposiciones de sus dirigentes. Las minorías también
contamos y la democracia avanza. No como nos quiere Francisco: calladitos y
acatando.
La demanda contra la reforma estatutaria seguirá su curso con sus
propios altibajos hasta que llegue a puerto. Mientras tanto ya produjo un buen
resultado: Sentamos un precedente jurídico.

|
Fibra Sindical. Órgano de La Asociación Mexicana de Trabajadores
Activos, Jubilados y Pensionados 22 de abril, A.C., afiliada a la Nueva Central de Trabajadores. Comité
Editorial: Jorge Zambrano González. (Querétaro, Qro.); Arturo Figueroa
Saucedo, (Hermosillo, Son.); Hugo Márquez Madrigal (Lagos de Moreno, Jal.);
Jesús Cuevas Ortiz, Melesio Ávalos Méndez, Miguel Ángel Lara Sánchez, Pablo
Ángel Lugo Colín, Ramón E. Félix
Vázquez, Rosa María Ortiz Camacho y C. Benito Méndez Castro (Sección Matriz).
Correo de la
Asociación:
Facebook:
jubiladosypensionadosac
Los
artículos firmados no necesariamente reflejan la opinión del Comité Editorial.
|
miércoles, 8 de febrero de 2017
Como las rebanadas de jamón
Silencio
sepulcral es la actitud del eterno secretario general acerca del impuesto al
fondo de ahorro. La situación nacional por el gasolinazo le dio el pretexto
perfecto para eludir los problemas internos que tenemos.
Una
vez que se nos entregó el premio al fondo de ahorro, nos dimos cuenta que los
malabares que hicieron los funcionarios de Telmex y los eternos comisionados
del sindicato, de nada sirvieron para esconder la realidad.
A
unos nos llegó apenas un poco más de lo que recibimos en diciembre de 2015,
pero a todos los telefonistas, tanto activos como jubilados, nos llegó menos de
lo que nos hubiera correspondido sin aplicar el 1.53% adicional. Lo que no
recibimos equivale aproximadamente a 1.7% sobre el total del ahorro, y
representa una cantidad que va entre $1,200.00 y $1,800.00 por trabajador.
Multiplíquenla por unos 54 mil telefonistas activos y jubilados, y veremos que
la afectación es grave, siendo de unos 80 millones de pesos que perdemos, pero
que van a parar a manos del patrón.
Sin
embargo, aquí no termina la afectación. Los compañeros que tienen los niveles
salariales más altos resultaron los más afectados, pues ellos recibieron una
cantidad aproximadamente $1,500.00 menor a la que obtuvieron en 2015 debido a
que en muchos casos brincaron al nivel siguiente de la tabla de descuento del
ISR y les aplicaron un impuesto mayor.
Para
Telmex fue un negocio redondo:
1. Por lo pronto, ya no tuvo que
reservar de sus arcas los millones de pesos que pagaría si Hacienda decide
cobrar el impuesto al 105% no deducible del premio al fondo de ahorro, pues ya
nos retuvo de nuestros bolsillos ese dinero.
2. Nos
retuvo 1.53% del salario diario, por lo que el aumento del 3.2% pactado el 25
de abril se convirtió en 1.67%.
3. Y
si bien se nos regresó en diciembre ese 1.53% al pagar el ahorro con el 11.53%,
sin embargo la inflación real que tuvimos en el año se lo comió.
4. Pero
por el contrario, la empresa estuvo jineteando el monto total de los ahorros de
los activos y jubilados desde enero hasta la primera semana de diciembre de
2016, quedándose con la ganancia de ese jineteo.
5. Los
millones de pesos retenidos de impuesto al ahorro los seguirá jineteando hasta
que la Secretaría de Hacienda decida si los cobra.
6. En
caso de cobrarlos, si Hacienda decide que lo paguemos los telefonistas, se
embolsará lo que ganó por el jineteo; pero si decide que sea el patrón quien
los pague, entonces pagará menos debido a la ganancia que le reportó el jineteo
de nuestro dinero.
7. En el caso de que Hacienda condone el pago del impuesto por el ahorro, nos tendría que regresar la retención que nos hizo, pero ya ha-bría ganado por el jineteo de esos millones de pesos. Nosotros perderíamos por el alza significativa de los precios que tenemos en la actualidad.
7. En el caso de que Hacienda condone el pago del impuesto por el ahorro, nos tendría que regresar la retención que nos hizo, pero ya ha-bría ganado por el jineteo de esos millones de pesos. Nosotros perderíamos por el alza significativa de los precios que tenemos en la actualidad.
En
conclusión, por cualquier lado que le miremos, la empresa termina ganando y el
trabajador perdiendo, mientras nuestro secretario general, defensor a ultranza
de los dineros de Telmex, en vez de que haga valer que es el patrón el que debe
pagar ese impuesto, nos sigue repitiendo una y otra vez el discurso empresista.
Unos días después, a principios
de diciembre, a los telefonistas de la Sección Matriz se nos dio otro golpe a
nuestros ingresos con la aprobación de la nueva ley que gravará la plusvalía de
los bienes inmuebles, significando un doble impuesto al valor de los terrenos,
casas y departamentos, del cual solo se beneficiarán los sectores oligárquicos
que controlan el gobierno de la Ciudad de México.
Y por si fuera poco, se remata con
el gasolinazo por parte del gobierno federal, con aumentos del 14 al 20% que ya
están provocando fuertes alzas de precios en todas las mercancías y servicios,
así como del gas, que en el caso del de uso doméstico pasa de $240.00 hasta
$270.00 o más porque ya se liberó su precio. De por sí tenemos que cargar con
la cuesta de enero, ahora se ha agravado profundamente por el aumento a los combustibles.
Es
totalmente falso que el aumento a la gasolina se deba al aumento del precio del petróleo en
los mercados internacionales, pues cuando el precio del barril llegó a los 147
dólares en 2008, no fue necesario aumentar los precios de las gasolinas como se
ha hecho hoy.
Como
no había sucedido en décadas, esta funesta decisión – tomada por el gobierno
actual y por los grandes millonarios que son dueños del país-, ha provocado el
descontento social, que han calculado con extremada frialdad, al ser el
gobierno mismo quien desató la ola de saqueos para tratar de justificar la
represión a la población que protesta.
![]() |
| Cualquier semejanza con algún comisionado o representante sindical es pura coincidencia |
Pero
a pesar de la gran ola de protestas en todo el país, siguen ciegos al grave
impacto que provocaron no sólo en la economía de los trabajadores, sino al
funcionamiento entero de la economía nacional, pues ese 20% de aumento a las
gasolinas se convierte en incrementos mayores a los costos de producción de
todas las ramas productivas y del consumo popular. A cambio, el gobierno
priísta tendrá una gran cantidad de dinero porque dicho aumento equivale a un gran impuesto que le llenará las arcas
para financiar su campaña presidencial.
Pero no es el único beneficiado; también los grandes monopolios y corporativos empresariales ligados a la industria energética. No es casual que en 2016 la Secretaría de Energía haya otorgado 402 permisos de importación de gasolinas como parte de la llamada reforma energética.
Como
rebanadas al jamón, así son los recortes a nuestro Contrato Colectivo de
Trabajo: en salario, a las prestaciones sociales, las jubilaciones, las
vacantes, el trabajo a destajo, las sobrecargas de trabajo, la mutilación
vergonzosa de nuestra materia de trabajo, las violaciones a capacitación,
entrega de cláusulas como las relativas a nueva tecnología, previsión social,
seguridad e higiene, días económicos, pago de inglés, pago de tiempo extra, uso
de vehículos, seguros de vida, gastos funerarios, fondo de ahorro, etc., etc. Así lo presumen los comisionados del Comité
ejecutivo nacional de Hernández Juárez: “Cuarenta años llevamos en esta rutina
anual de sentarnos a ver con qué nos sale Telmex para perjudicarnos”. “Y no la
libramos”, responde otro comisionado; “y todo ha sido de común acuerdo desde
hace 40 años”, responde la alta dirección de Telmex.
Queremos
ver que el eterno secretario general organice al sindicato para movilizarse no
nada más contra el gasolinazo sino también contra todas estas afectaciones. La
última de éstas, los impuestos al pueblo trabajador (Impuesto al fondo de
ahorro), es un clamor generalizado y como trabajadores conscientes e informados
debemos engarzar nuestra lucha a la demanda de:
¡NO
MÁS IMPUESTOS!
¡NO
MÁS IMPUESTOS AL PUEBLO TRABAJADOR!
¡NO
AL GASOLINAZO!
¡QUE
DEVUELVAN LOS POLÍTICOS TODO LO QUE SE HAN ROBADO! ASÍ NO HABRÍA NINGÚN BOQUETE
PRESUPUESTAL.
Telefonistas
Activos y Jubilados
Enero
de 2017
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